viernes, 29 de marzo de 2013

Manuel García Ferré, el creador de los personajes mas entrañables de varias generaciones de niños.

Manuel García Ferré

Manuel García Ferré, el incansable creador de personajes animados que dejaron una huella indeleble en varias generaciones de argentinos, falleció ayer por la mañana en el Hospital Alemán, de esta capital, en medio de complicaciones derivadas de una operación cardíaca.

Tenía 83 años y soñaba con nuevos proyectos después de su último trabajo cinematográfico, Soledad y Larguirucho , en el que se había lanzado por primera vez a experimentar con la mezcla entre animación y personajes de carne y hueso, con magros resultados artísticos y de boletería.

Esa despedida del cine no se pareció en nada al emocionado adiós que le tributaron ayer grandes figuras de varias generaciones, que vivieron de chicos buena parte de sus experiencias de diversión y aprendizaje de la mano de los grandes personajes de García Ferré. Si algo caracterizó su larguísima carrera de casi seis décadas fue la impresionante empatía entre esa galería de creaciones (amplísima en cantidad y diversidad) y los chicos. Algunos de ellos, como Hijitus y Larguirucho, todavía pueden disfrutarse con una sonrisa en eternas reposiciones televisivas y una presentación coloreada que no hizo más que enriquecer sus notables orígenes en blanco y negro. De hecho, fue el primer dibujo animado la historia de nuestra TV.




García Ferré fue un pionero, pero siempre estuvo atento a la evolución técnica de su oficio. Asimiló con astucia y laboriosa creatividad las distintas etapas de un camino que había iniciado cuando recorría redacciones y agencias de publicidad con una carpeta de dibujos en busca de una oportunidad. Por entonces era un veinteañero artista gráfico que había pasado por la Facultad de Arquitectura de la UBA y hacía tareas publicitarias free lance. Había nacido en Almería el 8 de octubre de 1929, y cuando tenía 17 años su familia se trasladó a Buenos Aires para tomar distancia definitiva de un doloroso escenario de posguerra. "Mis personajes tienen un fin didáctico o moralizador porque expresan ternura y sabiduría en lugar de violencia o expresiones de mal gusto. Creo que haber sufrido la Guerra Civil Española hizo surgir en mí la idea de buscar personajes que fueran símbolos de comprensión y paz", confesaría mucho después.

Con el tiempo, esa intención se manifestó de varias formas. Desde que la primera creación con su firma, un pajarito llamado Pi-Pío, llegó a las páginas de Billiken en 1952, destinó todos sus esfuerzos y su imaginación a los chicos. Primero lo hizo a través del humor gráfico desde múltiples facetas. Más tarde, aprovechando con rapidez y perspicacia las posibilidades extraordinarias que ofrecía la televisión.

Lo mejor de García Ferré estuvo en el papel. Al frente de Anteojito (la revista que creó y dirigió durante 30 años con el nombre de su personaje insignia), propuso una mezcla siempre creativa y eficaz de entretenimiento y propuestas didácticas. La publicación, además, fue la primera en entregar obsequios, separatas, opcionales y material coleccionable, imponiendo un modelo que se extendió hasta nuestros días.


De a poco se puso al frente de un vasto equipo de dibujantes, guionistas, diseñadores y creadores, a los que siempre alentó a conservar la tradición del dibujo a mano y las técnicas artesanales. Producciones García Ferré se convirtió con el tiempo en una gran usina de producción animada, en la que el lápiz y el diseño por computadora lograron convivir armoniosamente.

De esas largas décadas de trabajo y de la creatividad de su mentor surgió una galería que, por su amplitud, no tiene parangón en la historia de la animación argentina. Una gran familia instalada en escenarios imaginarios (Villa Leoncio, Trulalá) en la que coexistieron buenos (Hijitus, Anteojito, Antifaz, Pichichus, Calculín, Oaky, Gold Silver, el Comisario de Trulalá, El Boxitracio, el Dragón Cantor, Kechum, el Hada Patricia, Manuelo) y malos (Neurus, Pucho, Serrucho, la bruja Cachavacha, Bodegga y Rapiño, Ruin el Servil, Gutiérrez, Raimundo, Dedo Negro, Ratonius Ratus, Granhampa).

A ellos García Ferré fue sumando otras creaciones que, en algún caso, como Petete (con su Libro Gordo) se concibieron como auxiliares para las tareas escolares. Un camino que más tarde se extendió a otros valiosos proyectos editoriales, como la exitosa revista de divulgación científica Muy Interesante.



Otros (Trapito, Ico, Pantriste) llegaron directamente a la pantalla grande a través de películas que buscaron potenciar los valores pregonados por su creador, aunque casi siempre con dosis excesivas de sentimentalismo. La cumbre de esa tendencia fue su colaboración con María Elena Walsh para llevar al cine las andanzas de la tortuga Manuelita. La película, vista por casi dos millones y medio de personas en 1999, fue elegida para representar ese año a la Argentina en la carrera por el Oscar. Una decisión tan cuestionada en su momento que llegó a forzar cambios decisivos en el procedimiento utilizado hasta entonces.

En sus últimos años, García Ferré encontró más reconocimientos y homenajes que posibilidades genuinas para desarrollar nuevos proyectos. Prefería conservar los valores de siempre y emocionarse cada vez que alguien le contaba que a través de sus personajes podía regresar a la mejor etapa de su vida. Quienes hoy lo despiden, enternecidos, por un momento han vuelto a la infancia.


Por Marcelo Stiletano, colega de LA NACION
Fuente:
http://www.lanacion.com.ar/1567824-manuel-garcia-ferre-con-sus-grandes-personajes-dibujo-los-suenos-de-varias-generaciones-de-chicos





Amigas y Amigos, me remití a publicar la nota de mi colega debido a que fue la mejor que pude leer en cuanto a la figura e imagen de nuestro gran artista de la animación argentinaManuel García Ferré. Al decir verdad, su obra fue muy importante para mi -específicamente me refiero a Hijitus y demás personajes que eran transmitidos por la Tv de aire-, debido a este respeto y admiracion opte por publicar este maravilloso articulo. 

Manuel García Ferré, sus obras lo inmortalizaran y siempre estará en nuestros corazones. Para despedirme, deseo enviarles un saludo muy afectuosos a sus familiares y allegados.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada